{"id":1220,"date":"2020-04-04T15:19:33","date_gmt":"2020-04-04T13:19:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.convivialthinking.org\/?page_id=1220"},"modified":"2020-04-04T15:19:33","modified_gmt":"2020-04-04T13:19:33","slug":"coronavirus-y-la-necesaria-superacion-del-capitalismo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/convivialthinking.org\/index.php\/coronavirus-y-la-necesaria-superacion-del-capitalismo\/","title":{"rendered":"Coronavirus y la necesaria superaci\u00f3n del capitalismo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ana Agostino<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La llegada del Coronavirus a Uruguay ha puesto a la poblaci\u00f3n en alerta y transformado la cotidianeidad. El llamado a quedarse en casa no puede ser respondido de la misma manera por todas las personas, tanto por la actividad que desempe\u00f1an como por las posibilidades reales de hacer frente a situaciones extremas en un marco en el que por el momento no se han puesto en pr\u00e1ctica suficientes medidas de protecci\u00f3n social. Pero lo real es que en l\u00ednea con lo ocurrido en otros pa\u00edses afectados, ya sea voluntariamente, por medidas sugeridas por las autoridades o incluso medidas impuestas (con mayor o menor marco democr\u00e1tico), los cambios en la vida cotidiana han sido radicales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos cambios en la conducta responden a que la poblaci\u00f3n percibe que hay un peligro inminente. El virus est\u00e1 en circulaci\u00f3n y la posibilidad de que las personas enfermen, o en casos graves mueran, es una realidad. Se trata de un hecho concreto que impacta sobre sus vidas, directamente, o a trav\u00e9s de la sobre-exigencia que la epidemia deposita sobre el sistema de salud compartido por la poblaci\u00f3n. No es un problema personal. Es un problema colectivo, de la humanidad. Hay causas (no del todo claras) y hay consecuencias. Y las consecuencias son visibles. Contener y trasformar la situaci\u00f3n exige pol\u00edticas p\u00fablicas, sistemas que respondan de manera equitativa, y una sociedad informada y actuando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo menos desde la d\u00e9cada del 70, cuando se organiz\u00f3 la primera conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, la humanidad cuenta con la informaci\u00f3n necesaria y los datos disponibles que establecen con absoluta claridad que el modelo dominante de producci\u00f3n y consumo, al igual que el Coronavirus, enferma y mata, adem\u00e1s de destruir la naturaleza y los diversos ecosistemas, poniendo en riesgo no solo la vida de las presentes sino de las futuras generaciones. Desde hace 50 a\u00f1os la respuesta universal ha sido mantener el mismo modelo, maquill\u00e1ndolo con declaraciones y t\u00e9rminos que se van poniendo de moda como estrategia negacionista para seguir alabando al crecimiento econ\u00f3mico como condici\u00f3n indispensable para el bienestar de la humanidad. Anualmente se organizan m\u00faltiples conferencias y se ponen en marcha programas para que la producci\u00f3n y el consumo sean \u201csustentables\u201d, se propone que la econom\u00eda sea \u201cverde\u201d, que la industria y la tecnolog\u00eda desarrollen pr\u00e1cticas \u201cresilientes\u201d, y la lista podr\u00eda seguir citando palabras que ayudan a maquillar la continuidad de un modelo destructivo, injusto, discriminatorio, excluyente y que fundamentalmente pone en riesgo la continuidad de la Vida, en sus m\u00faltiples manifestaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras el Coronavirus se multiplica exponencialmente y a diario conocemos el n\u00famero de v\u00edctimas, el capitalismo ha producido sociedades de desiguales donde millones mueren a diario por m\u00faltiples causas: hambre, enfermedades prevenibles, violencia, contaminaci\u00f3n ambiental, destrucci\u00f3n de ecosistemas, etc. Pero adem\u00e1s, el capitalismo ha generado como fen\u00f3meno central el individualismo, que determina la total indiferencia frente al sufrimiento de \u201clos y las otras\u201d, sumado a la centralidad del consumo casi como forma de la existencia. En las \u00faltimas d\u00e9cadas se han escrito infinidad de libros y art\u00edculos, se han organizado innumerables cursos a nivel universitario y popular, se crearon redes en el mundo entero promoviendo estilos de vida que no solo ponen en cuesti\u00f3n el modelo capitalista sino que, y fundamentalmente, convocan a reconocer que existen otras formas de ser y de habitar en nuestro planeta com\u00fan. Los movimientos feministas y ecologistas, as\u00ed como los de econom\u00edas solidarias\/comunitarias, vienen planteando de manera sistem\u00e1tica la necesaria consideraci\u00f3n del cuidado, la reciprocidad y la superaci\u00f3n del extractivismo en relaci\u00f3n con la naturaleza como procesos centrales para alcanzar sociedades verdaderamente sustentables, igualitarias y justas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la pandemia haya pasado y todas las personas reconozcamos que vivimos en un mundo otro (en el que miles ya no estar\u00e1n, no s\u00f3lo las v\u00edctimas directas de la pandemia, sino quienes no fueron atendidos por otras enfermedades por sistemas p\u00fablicos de salud inexistentes o d\u00e9biles que colapsaron frente a la crisis, millones que habr\u00e1n perdido su sustento y no contaron con sistemas de protecci\u00f3n que garantizaran su derecho a la vida y al bienestar, indicadores socioecon\u00f3micos y ambientales deprimidos y sin los recursos para revertirlos) los modos de ser en el mundo y las pol\u00edticas p\u00fablicas que los habiliten jugar\u00e1n un rol central en la prevenci\u00f3n de nuevas crisis. Por eso importa, ahora, poner sobre la mesa conocimientos, visiones y pr\u00e1cticas que plantean que el virus no es la anomal\u00eda o el monstruo, <a href=\"https:\/\/www.groene.nl\/artikel\/dit-is-de-normale-orde\">sino que revela la monstruosidad del modelo dominante.<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese mundo otro, el cuidado deber\u00e1 ser m\u00e1s importante que la l\u00f3gica de la ganancia, poniendo en el centro la Vida y no el dinero. El cuidado es una funci\u00f3n intr\u00ednseca de &#8220;lo social&#8221;, que hist\u00f3ricamente se ha asociado a lo femenino y que en ocasiones puede convertirse en una carga vinculada a los mandatos de g\u00e9nero, devaluarse y hacerse invisible en su contribuci\u00f3n y relevancia. Es importante incorporar una nueva visi\u00f3n vinculada a la \u00e9tica del cuidado, que abre la posibilidad de tener la esperanza de un mundo mejor, un mundo en el que la dimensi\u00f3n comunitaria se vuelva central, donde el cuidado es la base para las conexiones, no solo entre los seres humanos sino tambi\u00e9n a nivel comunitario y con la naturaleza. El cuidado permite contribuir a medios de vida m\u00e1s sostenibles, en la medida en que satisfacer las necesidades no est\u00e1 exclusivamente vinculado a los mercados (y al crecimiento econ\u00f3mico) sino, y principalmente, a la reciprocidad y a la solidaridad. El Estado no es ajeno a estos procesos, sino que muy por el contrario, juega un rol central en garantizar su concreci\u00f3n para el conjunto de la poblaci\u00f3n, tomando distancia de la l\u00f3gica neoliberal que responsabiliza a cada persona de su vida y la de su familia en abierta oposici\u00f3n a la realidad ontol\u00f3gica que nos define como seres humanos, es decir nuestro car\u00e1cter relacional y comunitario. La actual pandemia del Coronavirus es tambi\u00e9n un excelente ejemplo de la imposibilidad de soluciones individuales, evidenciando que la \u00fanica salida de la crisis es cuidando y cuid\u00e1ndonos, que cada persona que necesita atenci\u00f3n est\u00e1 imbricada con su entorno m\u00e1s inmediato, con la comunidad y con el conjunto de la ciudadan\u00eda, y que el Estado tiene el rol fundamental de proveer los recursos y distribuirlos con un criterio de justicia e igualdad social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el cuidado va mucho m\u00e1s all\u00e1 de nosotras, las personas. El modelo de producci\u00f3n capitalista asume que la naturaleza no es m\u00e1s que la fuente de recursos para satisfacer necesidades supuestamente infinitas, y que por lo tanto la oferta de bienes y servicios debe ser ilimitada a efectos de garantizar crecimiento econ\u00f3mico permanente que genere puestos de trabajo, consumo, explotaci\u00f3n de la naturaleza, nuevos productos, nuevas fuentes de trabajo, consumo, y sobre todo ganancia permanente, la que invertida en mercados especulativos permite el enriquecimiento sin responsabilidad social y sin ofrecer ning\u00fan tipo de beneficios o asistencia a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n que con suerte hace uso de alguna de esas fuentes de trabajo, consume, ese consumo sigue dependiendo de la explotaci\u00f3n de la naturaleza y sigue <a href=\"https:\/\/inequality.org\/facts\/global-inequality\/#global-wealth-inequality\">contribuyendo al enriquecimiento del famoso 1% que concentra el 44% de la riqueza mundial<\/a>. Esta es la monstruosidad del sistema, que depreda r\u00edos, especies, plantas, suelos, animales; que crea estratos y clases condenando a amplios sectores de poblaci\u00f3n a situaciones de explotaci\u00f3n por su condici\u00f3n de sexo, g\u00e9nero, orientaci\u00f3n sexual, clase, capacidad, lugar, edad, etnicidad; que pone en riesgo la propia continuidad de la vida sin ofrecer bienestar ni cuidado; y que favorece la emergencia de enfermedades que un d\u00eda nos hacen dar cuenta que todos los bienes acumulados no sirven ni siquiera para empezar a responder al desaf\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde una perspectiva feminista y de la \u00e9tica del cuidado es posible afirmar que la visi\u00f3n dominante de la naturaleza en el capitalismo no reconoce su valor intr\u00ednseco y su interrelaci\u00f3n con la diversidad de la Vida, sino que la posiciona meramente como proveedora para los seres humanos, y ello es lo que ha justificado los usos no sustentables y la sobre explotaci\u00f3n, con las consecuencias conocidas en t\u00e9rminos de cambio clim\u00e1tico, contaminaci\u00f3n y otros. El reto es precisamente reconocer la interdependencia, los necesarios l\u00edmites en su uso, la existencia de necesidades propias de la naturaleza que requiere respeto de ciclos, protecci\u00f3n, cuidados y manejos adecuados, reposici\u00f3n y restauraci\u00f3n de determinados procesos. La l\u00f3gica extractivista que gu\u00eda la explotaci\u00f3n de la naturaleza es la opuesta a la l\u00f3gica del cuidado, y al igual que ocurre con las personas y las sociedades, no solo da\u00f1a al sujeto de esas acciones de explotaci\u00f3n (en este caso la naturaleza) sino al sistema interdependiente en su conjunto. Los relatos que llegan de diversas partes del mundo respecto a cielos que vuelven a ser azules, mejoras en la calidad de las aguas y del aire como resultado de la disminuci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica, son indicios de que cambios en el modo de producci\u00f3n impactan muy r\u00e1pidamente en la naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos cambios, sin embargo, y como vimos al principio, responden a la emergencia y en gran medida al miedo. Los cambios de largo plazo requieren una nueva mirada sobre el sentido de la Vida y el bienestar. De la centralidad de lo econ\u00f3mico a la centralidad de la Vida. De la autoidentificaci\u00f3n como consumidores\/as a ciudadanos\/as. De nacionales de un pa\u00eds a habitantes de un planeta compartido. De receptores de pol\u00edticas p\u00fablicas a co-hacedores de una realidad que celebra la diversidad y se nutre de conocimientos y saberes plurales. Habr\u00e1 quien plantee que se trata de una mirada rom\u00e1ntica. Pero en el cuidado rec\u00edproco en el marco de estados que garanticen pol\u00edticas igualitarias y de protecci\u00f3n social, con programas que permitan superar desigualdades y discriminaciones, y con pr\u00e1cticas productivas que reconozcan y respeten la interdependencia con la naturaleza nos jugamos la superaci\u00f3n de esta crisis hoy y hacia adelante. <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Agostino La llegada del Coronavirus a Uruguay ha puesto a la poblaci\u00f3n en alerta y transformado la cotidianeidad. 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